(I) Edad Media: san Isidoro de Sevilla y Richard de Bury
«El libro simboliza el refinamiento de la civilización y la importancia concedida a los libros y la lectura se convirtieron en la clave de la formación de las generaciones futuras…». Ballester Añón R. y Balaguer Perigüell, E. En el nombre de los niños: la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-1806). Asociación Española de Pediatría, ed.: Madrid; 2003; pág. 30)
Introducción
Los amantes de los libros y la gestión de las bibliotecas con fondos médico-sanitarios han muy sido importantes a lo largo de la historia. Bibliófilos que han recopilado y coleccionado libros, que han formulado o reformulado la organización de las bibliotecas, que han pergeñado tal o cual administración y préstamo de libros, etcétera. De la nómina de estos sabios hemos escogido 6, a cuyas obras teníamos un más fácil acceso. Creemos que son representativos del objetivo planteado en esta serie de artículos: uno para el Medievo, otro para la Época Moderna y, por último, otro para la Edad Contemporánea.
De la Edad Media se han escogido a san Isidoro de Sevilla y a Richard de Bury. Ambos religiosos y de mentalidad enciclopédica. Para la Edad Moderna se han elegido a Hernando Colón, “fundador de la bibliografía moderna”, y a Konrad von Gesner, profesor, naturalista suizo, que fue uno de los primeros eruditos en sistematizar la clasificación bibliográfica. Por cierto, se le atribuye la invención del lápiz. Para la Época Contemporánea se ha optado por el cirujano John Shaw Billings, creador de la biblioteca médica del ejército de Estados Unidos, que dio origen a la National Library of Medicine de Nueva York; y también al historiador de la medicina Francisco Guerra Pérez-Carral, que reunió, clasificó, catalogó, incluso restauró libros, en ambos casos vinculados a las ciencias médico-sanitarias. Reconocemos que existen otros afamados y, posiblemente, más destacados coleccionistas de libros y organizadores de bibliotecas del ámbito médico-sanitario, pero a estos que indicamos hemos tenido un más pronto y fácil acceso.
Hay bibliófilos y bibliógrafos anteriores, por ejemplo, Calímaco, gestor de la biblioteca de Alejandría, Hypatia y otros. Mas, para un artículo de las características que pretendemos ha sido obligatorio seleccionar solo algunos. En otro estudio se está analizando la creación y gestión de las bibliotecas en la Antigüedad clásica.
Intentaremos, de manera breve y concisa, dar noticias de los detalles de la organización de las bibliotecas que estos personajes idearon e inventaron, ofreciendo a los usuarios y lectores la mejor catalogación y organización para la lectura y el estudio, señalando los avances que aportaron a la bibliotecología.
SAN ISIDORO DE SEVILLA
Nació hacia el 560, bajo el reinado de Atanagildo, rey visigodo, de Toledo. Durante su vida se sucedieron 12 reyes visigodos. Con Recaredo, en el 589, se produjo la formal conversión al catolicismo en el III Congreso de Toledo. Murió nuestro personaje el 636, cuando reinaba Sisenando. San Isidoro fue un sabio y erudito polímata,* teólogo y recopilador de obras de la Antigüedad, amén de sus reflexiones sobre la medicina.
Este personaje buscó, recopiló, clasificó y trasmitió todo el saber de la época Antigua que cayó en sus manos, lo organizó al detalle, haciendo fácil su consulta y estudio, nos comentan Bonilla y Delgado, citando a Quiles Sánchez. Numerosas obras de su colección y sus escritos forman parte de la biblioteca visigoda de la catedral de Sevilla.
El libro que hoy nos interesa es las Etimologías. Una gran obra enciclopédica en veinte libros. A lo largo de sus páginas nos vamos encontrando con múltiples explicaciones de conceptos, aclaraciones de aspectos teóricos, ejemplos de las aserciones que explica y escribe este autor sobre diversas ramas del saber, de ahí el epíteto que se aplica a este sabio: «polímata». De esta obra nos centraremos en los libros IV y VI, que hablan de medicina y de libros, respectivamente.
(*) Polímata: sabio en varias materias
Libro IV Acerca de la medicina
Este autor nos habla también de medicina en esta obra de las Etimologías, en concreto el libro IV. Tiene este apartado trece capítulos, en los que habla de un número importante de enfermedades, instrumentos utilizados en la ciencia médica, también incluye noticias sobre “medicinas, y los olores y ungüentos…” (Pérez, 1925, 22).
Origen de la medicina
A lo largo de la exposición que este clérigo hace de la medicina comenta y explica el saber que en la época de los visigodos había sobre esta importante materia de la salud. Expresa de manera breve, posiblemente muy didáctica, los conceptos y orígenes de este arte (o ciencia). Así, informa de que el dios Apolo ofreció esta destreza de la sanación y la curación a los primeros griegos, cuando dice que, entre los griegos se cree que el dios Apolo fue el inventor e impulsor de la medicina, que su hijo Esculapio aumentó el prestigio y eficacia de este arte. Mas, Asclepio (Esculapio) cayó en desgracia y fue prohibida la actividad de sanar y curar. Esta capacidad de curar se mantuvo oculta hasta que cinco siglos después cuando reinaba entre los persas Artajerjes, fue rescatada del olvido por el sabio griego de la isla de Cos, Hipócrates, cuya familia de médicos se dice que fue engendrada por el propio Asclepio, por tanto descendiente de Apolo.
«Medicinae autem artis auctor ac repertor apud Graecos perhibetur Apollo. Hanc filius eius Aesculapius laude vel opere ampliavit. Sed postquam fulminis ictu Aesculapius interiit, interdicta fertur medendi cura; et ars simul cum auctore defecit, latuitque per annos pene quingentos usque ad tempus Artaxerxis regis Persarum. Tunc eam revocavit in lucem Hippocrates Asclepio patre genitus in insula Coo» (En: https://elalmanaque.com/etimologias/medicina.htm.)
Teoría de los 4 humores
Explica en sentencias breves las teorías humorales del cuerpo, extraída de diversos libros antiguos de medicina. De modo que dice san Isidoro que las enfermedades proceden de los cuatro humores: la hiel, la sangre, la melancolía y la flema. Por estos humores hay salud o, en su defecto, hay enfermedad. Al aumentar uno de ellos, se altera la naturaleza y surge la enfermedad. Relacionados con los cuatro humores están los cuatro elementos: la tierra con la melancolía, el aire con la sangre, la cólera con el fuego y el agua con la flema. Así se conservan los cuerpos.
«Morbi omnes ex quattuor nascuntur humoribus, id est ex sanguine et felle, melancholia et phlegmate. Ex ipsis enim reguntur sani, ex ipsis laeduntur infirmi. Dum enim amplius extra cursum naturae creverint, aegritudines faciunt.] Sicut autem quattuor sunt elementa, sic et quattuor humores, et unusquisque humor suum elementum imitatur: sanguis aerem, cholera ignem, melancholia terram, phlegma aquam. Et sunt quattuor humores, sicut quattuor elementa, quae conservant corpora nostra». [En: https://elalmanaque.com/etimologias/medicina.htm.]
Las “escuelas”* médicas en la Antigüedad
De los diversos sistemas, tendencias o escuelas médicas recogemos las siguientes ideas y textos: a) la escuela metódica fue puesta en práctica por el dios Apolo, que enseñó la disciplina médica a su hijo Esculapio (Asclepio) y que desarrolló la escuela empírica. Recorriendo san Isidoro la historia informa que la medicina lógica, creando una escuela basada en los fundamentos filosóficos, que ocuparon la mente de los sabios de aquellos tiempos, fue inventada por Hipócrates de Cos.
(*) Entiéndase aquí escuela en el sentido de la manera de hacer las cosas, las terapias, los tratamientos, no en el sentido de formación académica.
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| Fragmento de las Etimologías, p. 471. |
(Traducción) 4. Sobre las tres escuelas de los médicos*
Así pues estos tres varones descubrieron otros tantos sistemas. El primero, la Medicina Metódica fue descubierto por Apolo: es el que actúa mediante remedios y conjuros. El segundo, la Medicina Empírica, es decir totalmente basada en la experiencia, fue hallado por Esculapio, que no se basa en las señales de los indicios, sino únicamente en los experimentos. El tercero, la Medicina Lógica, es decir racional, fue inventado por Hipócrates… (Etimologías, p. 474). (Versión de Mariano Arnal. En: https://elalmanaque.com/etimologias/medicina.htm.
(*) Escuela, tendencia: de Haeresi = secta, tendencia.
LIBRO VI. De los libros y oficios eclesiásticos. (págs. 557-614)
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| Esquema sobre los géneros de las obras Etimologías, págs. 557-614 |
A lo largo de este 6º libro, san Isidoro explica, cuasi pedagógicamente, todo lo que tiene que ver con el mundo del libro, sobre todo aclara diversos conceptos, acerca de los géneros y tipos de obras, así como la materia o contenido que trata cada modelo o cada ejemplo. Así, el libro de las Etimologías, que es una auténtica enciclopedia es, para la historia de la organización de las bibliotecas, la clasificación de las mismas, la organización de materias, etcétera, es fundamental este libro, como señalan Bonilla y Delgado.
Estructura de la biblioteca isidoriana
Respecto a la estructura de la biblioteca de san Isidoro apuntan Bonilla y Delgado, citando a otros estudiosos de esta materia, que queda
“Instalada en la sede episcopal, en un lugar de hermosa y noble apariencia, tenía armarios adosados a las paredes y en ellos, tumbados sobre las baldas, reposaban los códices de pergamino. (Sánchez, 2009). Encima de los armarios, probablemente, se encontraba decorada con retratos de los escritores más ilustres de cada disciplina siguiendo la costumbre romana que ya también se utilizó en otras bibliotecas como la de El Escorial; pinturas a las que iban dedicadas unos dísticos insertados debajo de ellas. Son los llamados Versus in biblioteca, una colección de 27 poemas en dísticos elegíacos con un total de 104 versos conservados. De los 27 poemitas, 15 se refieren a la biblioteca, 9 a la farmacia y 3 al scriptorium. A pesar de que durante largo tiempo se dudó de la autoría isidoriana, en la actualidad ésta se tiene por segura. (Bonilla y Martínez)
Según estos autores los versos son una guía para apreciar la disposición y la colocación de los libros, volúmenes y códices de esta colección. De manera que «… en primer lugar correspondía a los grandes Padres de la Iglesia, en segundo lugar a los poetas cristianos, a estos les seguían los historiadores, los juristas y los médicos». (Bonilla y Martínez)
Acerca de las diversas formas de presentar el texto, nos habla de varios tipos diferentes de libros, tomos o volúmenes, señalando la manera de escribirlos y las características tienen cada uno:
-Diálogo, plática entre dos personas… la plática precisa de otra persona.
-Tratado, amplia exposición de un solo tema… “El tratado va dirigido de manera especial a uno mismo”. ¿?
-comentarios reciben este nombre porque es como si dijéramos que están hechos «con la mente». ¿?
-Apología significa justificación: en ella suele responderse a quienes formulan acusaciones. Se basa únicamente en la defensa o en la negación…
-Panegírico es un disoluto y desvergonzado tipo de oratoria para alabanza de los reyes… reciben las adulaciones más embusteras”. ¿?
-Los libros de los fastos son aquellos en los que se describen los reyes o los cónsules…
-Proemium es el prólogo de una exposición… es el comienzo del libro… entre nosotros prefacio
-precepto lo que nos enseña qué debemos hacer o qué debemos evitar…
-La Parábola expone previamente una ficción plástica de un tema… se establece una comparación por la semejanza entre lo que se dice y el tema de que se trata.
-Problema… proposición, es una cuestión que contiene una incógnita que debe resolverse mediante una reflexión.
-Cuestión… se «inquiere» si algo existe, qué es, cómo es…
-Argumento… es un «argucioso invento» para probar algo…
-epístola a lo que en latín se dice «misiva»…
..............
RICHARD DE BURY (o Aungerville)
Obispo de Durham (1287-1345), fue un coleccionista de libros, cuyo fondo fue el germen de la biblioteca de la Universidad de Oxford. Su obra recoge, entre otros aspectos relacionados con la bibliotecología, una reglamentación para el funcionamiento de la biblioteca que se hizo en dicha institución, además de recopilar literatura científica del campo de la medicina*.
(*) Aunque también hay una razón, un poco más prosaica, para elegir a este bibliófilo del siglo XIV, y es que su obra Philobiblion la tengo en mi colección, tanto en versión inglesa online, como en la edición que la Junta de Castilla y León publicó en 2001.
Una de las primeras cosas que me sorprendió del obispo de Durham fue su disposición a adquirir libros, a aumentar su colección mediante compras, donaciones, regalos y, posiblemente, otros métodos…, en cualquier caso, obviando estos “otros métodos”, lo importante de esta colección de Richard de Bury es que fue el germen de la biblioteca de la Universidad de Oxford.
Este bibliófilo del siglo XIV escribió el célebre Philobiblion, una obra en la que se refleja su amor y su pasión por los libros. Esta obra, según nos señala Andrew Fleming en su estudio, tuvo un total de 12 publicaciones, desde su edición «príncipe», en el año 1473, hasta el año de la publicación de su estudio, en 1889 (Fleming, 1889, 35). En este sentido nos dice que “his master passion was his love of books —not for their outside, but their contents. To him they were the ‘sacred Love of vessels of wisdom’ and nothing less”, (su pasión principal fue su amor por los libros, no por su afuera (forma, o adornos), sino por su contenido. Para él eran (los libros) el "sagrado amor a los vasos de la sabiduría”, nada menos. (Fleming, 1889, 28).
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«Comienza el prólogo del libro el amor por los libros llamado Filobiblion…» (Fleming, 1889, 37) [Como reza al pie de la página: Edición príncipe, Colonia, 1473.] |
Filobiblion: el manuscrito de la biblioteca de El Escorial
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1ª página del manuscrito del monasterio de El Escorial (Madrid). |
El manuscrito de la biblioteca
del monasterio de El Escorial, catalogado como J. II-25. Este manuscrito (creían
que) se remontaba al siglo XIV, y se hace importante determinar su fecha exacta
y el carácter de su escritura. Con la colaboración del “embajador en España”,
el honorable J.L.M. Curry, se examinó el manuscrito sin concluir la exactitud
de la fecha que se indica. Se realizó un posterior y más concienzudo estudio
del manuscrito por Pascual Gayangos*, en representación del Museo Británico. Análisis para solucionar las dudas existentes y que
dio como resultado que el manuscrito tiene características del siglo XV y,
finalmente, es asignado “con cierta probabilidad” a esa centuria… el título del documento está cortado en la parte superior
y es ilegible en algunos lugares
(*) Gayangos, intelectual, profesor e historiador español que trabajó durante un tiempo en Gran Bretaña
(The MS. in the conventual library at the Escurial, catalogued J. ii-25. As the Escurial catalogue assigned this manuscript to the fourteenth century, the importance of determining its date and character was evident. By the aid of our former Minister to Spain, the Hon. J. L. M. Curry, an examination of the manuscript was secured, without disclosing anything in support of the fourteenth century date. A second and more minute examination was made at the Escurial under the supervision of Mr. Pascual de Gayangos, of the British Museum. The result of this examination is to dissipate any fourteenth century pretensions. There is confessedly nothing to go on but the character of the writing. This has the fifteenth century characteristics, and may be assigned with some probability to the middle part of the century. It is written on paper, in fairly clear style, and contains nine treatises, Philobiblon coming last (ff. 157-186 recto). The title of the MS. is clipped at the top and is consequently illegible in places.) (Fleming, 1889, 82).
[Transcripción del comienzo del texto]
«Incipit libellus dictus philobiblon editus a fratre . . . praedicator[e ? ], sacrae paginae praeclarissimo professore, ad petitionem domini Ricardi dimelinensis * episcopi, in cujus persona ipse magister Robertus loquitur in libello praesenti».
»Incipit prologus in philohihlon Ricardi dimelinensis episcopi». (Fleming, 1889, 83)
(Traducción aproximada: Inicio del cuaderno llamado filobiblion editado (escrito?) por un hermano…(ilegible)… página sagrada dictada por el preclarísimo profesor, a petición de Ricardo obispo dunelmensis (de Durham), comentado (con comentarios) del maestro Roberto en charlas del presente libelo (cuaderno, trabajo, libro).
Comienza el prólogo en Filobiblion Ricardo obispo de Durham.)
(*) Dimelinensis = Dunelmensis = de Durham.
«Capítulo XIX. Reglamento para el préstamo de libros
»Siempre ha sido difícil contener a los hombres en los límites de las leyes sobre honestidad… traspasar esos límites que señalaron los antiguos… violar las leyes establecidas… hemos determinado un cierto modo de reglamentar el uso y préstamo de los libros que redunde en provecho de los estudiantes. En primer lugar, todos nuestros libros -de los que hicimos un catálogo especial- los entregamos… al Comité de estudiantes, que viven en Oxford… y a fin de que los libros se presten por algún tiempo a estudiantes y maestros, regulares o seculares de la Universidad de la susomentada (sic) ciudad y les sirvan de provecho para sus estudios, dispusimos el siguiente reglamento para su préstamo:
»… tendrán el derecho de prestar los libros para su lectura o estudio… que no se permita la salida de ningún libro del recinto de morada para copiarlo o transcribirlo [¿derechos de autor?]… los custodios considerarán con cuidado si existe más de un ejemplar; si es así, lo podrán prestar bajo caución [prevención, precaución, cautela; garantía o protección prestada a alguien…, DRAE], que según su estimación, deberá sobrepasar el valor del libro… extenderán un recibo, en el que conste la signatura del libro prestado, la prenda dejada y los nombres del prestante y prestatario, así como la fecha del préstamo. Si, por el contrario, no existiera más que un solo ejemplar del libro solicitado, no lo prestarán a nadie [no prestable, consulta en sala]… El escolar que tuviera en préstamo un libro no podrá cederlo a ningún otro, a menos que medie el consentimiento de los susodichos custodios… [los bibliotecarios] Cuando los tres alumnos elegidos entren en funciones, prometerán, bajo juramento, observar esta reglamentación, y aquellos que reciben el libro prestado, jurarán igualmente que lo solicitan solamente para leer o estudiar…
»Cada año los bibliotecarios rendirán cuentas ante el director del establecimiento [memoria anual, auditoría]… tres inspectores -distintos de los bibliotecarios-, que examinarán el catálogo de los libros, contando los que faltan y las prendas que los representan… es necesario que el prestatario presente el libro al guardián, al menos una vez al año, y éste a su vez le mostrará su prenda. Si por azar se extraviara algún libro por muerte, hurto, incuria o fraude del prestatario, su procurador o el encargado de ejecutar su última voluntad pagará el precio del libro, recibiendo a cabio la prenda. Por último, si sucediera de cualquier forma que los guardianes obtuvieran beneficios [norma contra el lucro y la corrupción], los emplearán en reparación y compra de nuevos libros.» (Bury, 2001, 147-150.)
De los libros médicos de Richard de Bury
Entre otros notables libros médicos (Avicena, Averroes, etc.), la colección del obispo de Durham guardaba el conocido como Tegni Gallieni, como nos indica Fleming West en su estudio sobre Richard de Bury. «Tegni: Galen’s medical treatise, the τέχνη ιατρική, commonly called Tegni in middle ages» (Fleming, 1889, 124).
En la Biblioteca Digital Hispánica, de la Biblioteca Nacional de España, hemos localizado una copia de esta obra que círculo ampliamente por los territorios de Europa. En esta ocasión se trata de la versión de Ugo Benzi, también nombrado Ugo Senensis (de la ciudad italiana de Siena).
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Portada de una de las copias que por Europa circulaban del libro de Galeno Tegni Gallieni. Incunable impreso en la imprenta de Boneto Locatello, Venecia, 1498. |
Bibliografía
Bonilla Martínez E. y Delgado Romero M. Biblioteca virtual Scriptorium Isidori Hispalensis. (Grupo de Trabajo Scriptorium Isidori Hispalensis. Aula de la Experiencia, Universidad de Sevilla). En: www.scriptoriumisidorihispalensis.org
Bury R. Filobiblión. Muy hermoso tratado sobre el amor a los libros. [traducción de Sáinz de Robles Rodríguez, C.], Junta de Castilla y León. Consejería de Educación y Cultura; Salamanca: 2001.
Fleming West, A. The Philobiblion of Richard de Bury, Edited from the Best Manuscripts and Translated into English with an Introduction and Notes. Printed for the Grolier Club: New York; 1889.
Benzi, Ugo. Expositio Ugonis Senensis super libros tegni Galieni. Imp. Bonetus Locatellus; Venecia: 1498.
Pérez Llamazares J. Estudio crítico y literario de las obras de San Isidoro, Arzobispo de Sevilla, e influencia de las mismas en la reforma de la disciplina y formación del clero. La Crónica de León Editorial: León; 1925.
Quiles, I. San Isidoro de Sevilla: biografía, escritos, doctrinas. Madrid: Espasa Calpe, 1965.
San Isidoro. Etimologías, edición bilingüe. [traducción de Oroz Reta J. y Marcos Casquero MA.], B.A.C.: Madrid: 2004.
---. Etimologías. [traducción de Arnal, M.] En: https://elalmanaque.com/etimologias/medicina.htm





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