martes, 28 de abril de 2020

Biblioteca de la modernidad: Alonso Chirino (2)

«Examinador de los físicos y “zurujianos”», y su compromiso social.

Esta frase podría servir de subtítulo a la segunda mini lectura de Chirino. Se trata de la versión impresa del Tratado del menor daño en medicina. La versión que manejamos fue publicada en 1513, pero algunos autores señalan que, por su importancia, este libro llegó a ser impreso en 13 ocasiones a lo largo del siglo XVI.


Portada de la edición de 1513.

A lo largo del tiempo, en salud, hay una necesidad imperiosa de curar y saber cómo hacerlo. Hay una amplia interrelación entre búsqueda del saber (mediante la ciencia empírica basada en la simbiosis de ‘acierto y error’), y la aprehensión de esa experiencia: primero en la memoria, y después se plasma por escrito. Y ¡¡Ahí es a dónde nosotros queremos llegar!!, a la fijación por escrito de una sabiduría repleta de aciertos, para entregar a la sociedad, y por ende a la posteridad, los remedios de las dolencias y las soluciones a los interrogantes que, desde siempre, ha planteado la salud de los seres humanos.
Este libro de Alonso Chirino de Cuenca, bajo nuestro punto de vista, constituye un eslabón más en lo que denominamos “las 7 revoluciones del libro en los textos sanitarios”: la tercera revolución: «de copiar a mano a los tipos móviles», la mayor difusión del conocimiento a partir de la imprenta. Y en este libro en concreto, lo apreciamos con detalle, desde su anterior "mini lectura", pues en ella hemos visto el manuscrito, y, ahora veremos la versión impresa de este tratado médico.
El motivo de apuntar este documento como ejemplo de la revolución del libro se debe a varias razones. La primera razón es debida a la presentación del texto en lengua “romance”, lengua vulgar, en castellano. En aquellos siglos los libros científicos, filosóficos, teológicos, etcétera, se escribían y publicaban en latín, que era el idioma de la ciencia, en un estudio sobre este autor se dice expresamente: «Alfonso Chirino escribió en lengua vulgar para los ricos y para los pobres, para los pudientes y para los abandonados, para todos…» (Chirinos L. Al(f)onso Chirino..., p. 170) .
En segundo lugar, incluyo el ejemplo de este libro en la revolución de los libros sanitarios por el cariz pedagógico y didáctico que Chirino quiso dar a su obra, que nos va conduciendo a ese momento, que hemos denominado en alguna ocasión como ‘pre-científico’, un auténtico tratado de medicina escrito en castellano en las primeras décadas del siglo XV, como indica el propio autor en la 4ª razón justificando su libro: «De todo lo que aquí fallaredes escripto non será por vocablos escuros de medicina ni por palabras escuras: salvo fablando vulgar mente que qualquier hombre lo pueda entender» 
(Chirino A. Tratado del menor daño...fol. III v.)
Entre los muchos consejos que encontramos en este libro destacan asuntos relacionados con la dietética y la nutrición, que configuran una parte importante de la medicina, como ya apuntaba Hipócrates de Cos, allá por el siglo V a.C. Así, la moderación, el buen uso, tanto de los alimentos como de las medicinas, serán factores que favorezcan la sanación de las enfermedades y la buena salud del cuerpo. Estos motivos Chirino los señala en la “setena” (séptima) razón que justifica el libro:


  (fol. III v.)  

                                «Seetena -sic- sabed ciertamente que es mejor sanar sin medicinas
                                 que con ellas. Por ende mucho sufrid quanto pudierdes antes que 
                                 hagades medecina salvo buen regimiento que tengades en las 
                                 viandas…» (salvo que se haga buen uso de la comida).

El tercer argumento por el que se incluye este tratado en «las 7 revoluciones del libro en los textos sanitarios» es porque, entre otras razones, el autor desea esa divulgación del saber y una difusión social de los tratamientos sanitarios, pues tiene ciertos recelos en el conocimiento de un grupo de físicos y cirujanos. Así, para María Teresa Herrera: "El interés de Chirino en publicar una obra de divulgación que fuese útil para los demás se manifestó en la forma de presentar sus conocimientos. Apenas utilizó términos científicos y si alguna vez debió utilizarlos, aclara a continuación su sentido con el ánimo de hacerlos comprensibles a todos." (Chirinos L., citando a esta investigadora, p. 163). Este mismo autor expone que “la obra está dirigida al pueblo con la finalidad de protegerlo de aquellos médicos que desprestigian la Medicina…” (Chirinos L., p. 164).


La división de la medicina en el texto de Chirino

Este texto ilustra con consejos y prácticas saludables de la alimentación y tiene una clara intención divulgativa, y aun social. El carácter didáctico de este documento nos lo va mostrando en sus páginas, por ejemplo cuando explica la estructura de la medicina y las partes en que, según él, se divide:



«Siguese la diusion de la medecina. La medicina es dos partes. La una el regimiento de sanidad. La otra curar de las enfermedades para las sanar, según la posibilidad humanal como quera que la más loada pte (parte) es la del regimiento de sanidad porque no ay en ella peligro ninguo (ninguno), y puede hauer prouecho. Y en el curar de las enfermedades puede auer peligro en lo que el físico haze tabie (también) como sanar… Y por ende las obras que aquí fallardes (hallaréis) serán las más seguras y sin peligro y las que yo qrria (querría) para mis amigos. Dado que parezcan pocas y chicas y desbaratadas de orden. Onde este tratado hago para vosotros solamente: el qual parto en tres partes generales». (fol. IIII v.)
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«Primera parte general del regimiento de sanidad, partese en tres partes. Primera en qué manera conviene usar de comer e beuer, e el exercicio e del dormir. Segunda de los usos y administraciones del cuerpo y de los quatro tiempos del año: y en el regimiento en tiempo de pestilencia. Tercera en refrenar las pasiones del alma». (fol. IIII v.)
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«Segunda parte general de las curas de las enfermedades que contecen en el uniuerso cuerpo del hombre que no son solamente en singular mienbro, partese en tres partes. Primera en las ciciones (fiebres) que de cada día vienen con frío: y a tercero o quarto día, y de las que vienen esos memos días sin frío. E pa (para) las fiebres agudas e la ética e pa las viruelas e en las purgas seguras. Segunda en los males y enfermedades que contecen en todo el cuerpo y no en mienbro señalado que son estas. Para qe (quien) come e ponçoña, o llerva (yerba) mortal o es mordo (mordido) de animal ponçoñoso, pa el amortecimiento que viene supito (súbito), pa el fluxo del viente (vientre) para el salir sangre de narizes o de otra parte, para las sarnas. Tercera parte en la çurugia». (fol. III v.)


«Tercera parte general en las enfermedades más acostumbradas que contecen en cada mienbro desde la cabeça fasta los pies». (fol. IIII v.)
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Fragmentos: de las heridas y de los males del estómago

«Séptima parte que trata de la çurugía -sic-
Cabitulo -sic- segundo des la -sic- feridas de que sale sangre o no grandes y pequeños.  
Quando contesce alguna cayda e machucamiento, o ferida que abra y salga sangre e si fuere cosa que embargue al hobre (hombre) de fazer sus cosas e obras naturales, lo primero es que dexe el vino y las cosas agras*; y adelgaze la vianda guardando dieta si pudiere fasta que pase el seteno (séptimo) día, e si sintiere flaqueza coma caldo de pollo, o de gallina quando quisiere en lugar de dieta. E no crea en lo contrario desto a çurugianos. Las dietas mejores son las que segum -sic- a la sazón houiere pero caldo de garuanços (garbanzos) y de lentejas, e miel rosada e passas; y de las frutas buenas que no sean agras ni ásperas, esto es lo mejor. Item quando contesce ferida de que no sale sangre e faze muchos dolores. E pongan luego en fresco paño de lino mojado en agua fría unas quatro o cinco vezes y después unten el lugar con azeyte rosado, y poluorizen encima con arrayan soja o granos molidos y rosas y téngalo tanto que vea si le amansa el dolor…»
(fol. XVIII v., XIXr).

(*) agras, derivado de agraz: que no está maduro.
……....

«Síguese la octua parte deste libro de las enfermedades más acostumbradas que contescen en cada mienbro del cuerpo desde los pies fasta la cabeça.
«Capítulo XXVI, de los males del estómago:
«Todos los males del cuerpo en la mayor parte son de no ser bien regido el estómago. Ca aquel es el despensero e cozinero de todos los mienbros. E las guardas que en si son de poner son de muchas guisas, de las quales aquí diré algunas. Primeramente conviene mascar toda la vianda. Item que el estómago esté siempre caliente, y que de noche que tenga las manos en él, e si pudiere ser que duerma assi, y en ayunas antes que se vista, que lo flote (frote) hasta que sea caliente y después se vista, y guarde de no resfriar mucho los pies e todo esto conviene más guardar en el tiempo caliente que en el frío. Ca con el frío la necesidad lo guarde, y en el tiempo caliente es más menester la guarda.  Item de la flaqueza del estómago viene comúnmente la cordiaca, que es flaqueza en el coraçon…»    
(fol. XXIX r.)

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Colofón



(fol. XXXVI v.)



Bibliografía

-Chirino A. Tratado del menor daño en medicina. Joan de Villaquiran impresor: Toledo; 1513

-Chirinos L. "Al(f)onso Chirino (c.1365-c.1429), médico de Enrique III Trastamara y de Juan II, pedagogo innovador". En: Saz S. (ed.) Actas del XXXVIII Congreso Internacional de la Asociación Europea de Profesores de Español. Centro Virtual Cervantes-Instituto Cervantes: Madrid: 2004; pp. 157-174.

-Herrera MT. Menor daño de la Medicina de Alonso de Chirino. Edición crítica y glosario. Universidad de Salamanca: Salamanca; 1973.