martes, 15 de junio de 2021

Episodio 7. Bibliófilos para la gestión del libro médico y las bibliotecas, (III) Época contemporánea

(III) Época Contemporánea: el norteamericano Shaw Billings y el español Guerra Pérez-Carral: entre el Index Medicus y la Bibliografía médica americana y filipina

 

«… el medio más adecuado de promover el florecimiento de la ciencia española es la formación de inventarios bibliográficos…». (Guerra Pérez-Carral, recordando ideas de Menéndez Pelayo)

 

 

Introducción

El coleccionismo de libros es frecuente a nivel individual, también hay instituciones que profesan esta afición. Algunos bibliófilos han organizado sus bibliotecas siguiendo criterios personales, otros han seguido pautas más, digamos, científicas para una mejor racionalización de las búsquedas y de la investigación.

Continuando con los bibliófilos, en este caso de la contemporaneidad, seleccionamos a dos que han aportado un notable, o notabilísimo, valor a la biblioteconomía y a las ciencias sanitarias. Obviamente, hemos tenido que elegir entre la magnífica nómina de amigos de los libros que han trabajado para facilitar las tareas de lectura de los textos médico-sanitarios de todas las épocas, y por añadidura de la época contemporánea, mediante inventarios, colecciones, catálogos o remodelación de bibliotecas. Nos referimos a John Shaw Billings y a Francisco Guerra Pérez-Carral.

 

John Shaw Billings

«John Shaw Billings (1838-1913) - sanitario, estadístico, cirujano de guerra, estudiante, narrador, historiador de la medicina, administrador, bibliotecario, profesor y arquitecto - sentó las bases para crear Index Medicus, el primer intento de identificar y codificar la literatura médica. Pero fue un hombre notable más allá de sus logros bibliográficos». (Godman 2018, 98)

No está nada mal, para empezar, esta caracterización de Billings que nos ofrece Goodman. Su amor por los libros, y el conocimiento adquirido, los empleó con acertados criterios y gran pasión en la Biblioteca del Departamento de cirugía del ejército de Estados Unidos (Kronenfeld y Kronenfeld 2020).

Tras la guerra civil  en  Norteamérica (1861-1865)  la  demanda de sistematizar la información obtenida  a  partir de la  cirugía  a  que  se vieron  abocados  los  médicos militares durante la contienda  obligó  a  repensar  y  reorganizar  el cúmulo de  conocimientos adquiridos en este proceso bélico *. A los conocimientos sanitarios obtenidos en el conflicto se añadió el interés por recopilar  más  documentos  y  destinarlos  a  la  biblioteca. No solo con libros médicos de Estados Unidos, sino, también, del extranjero.

En 1864, en plena guerra, la biblioteca pasó a ser dirigida por Joseph K. Barnes, General cirujano, que, en 1865, asignó al teniente, cirujano del ejército de la Unión y gran amante de los libros, John Shaw Billings, la tarea de bibliotecario asistente. Desde 1871, Billings comenzó a diseñar su «misión» de llevar la Biblioteca General de Cirugía a una mayor escala y maximizar su difusión, aumentando considerablemente los fondos de la NLM -National Library of Medicine- (Labosier 2017).

De esta forma concibió la necesidad de acceder a los conocimientos médicos de una manera mucho más eficaz, sencilla y rápida “un proyecto audaz a una escala sin precedentes”, sistematizando y organizando (indexando) la amplia gama de términos y temas médicos.



(*) Parece una paradoja, pero una parte importante de los avances en la medicina (sobre todo en cirugía, traumatología, etcétera) se produce “¿gracias?” a la medicina militar por motivo de las guerras.

 

 El preámbulo: Specimen fasciculus

 

Portada del primer repertorio bibliográfico presentado por Billings


De su propuesta surgieron tres brillantes proyectos: el Specimen Fasciculus of a Catalogue of the National Medical Library, y posteriormente el Index Catalogue y el Index Medicus. Un conjunto de trabajos bibliográficos pioneros para la medicina, que facilitaron la difusión y los saberes de las ciencias médico-sanitarias.

Este primer catálogo, Specimen fasciculus…, constituye el trabajo previo a la edición de los grandes corpus bibliográficos que señalamos más arriba. Billings presentó a su General Superior, Barnes, este repertorio como anticipo de los Index, para así poder facilitar las tareas de investigación clínica y asistencial. En el mismo se señalan las obras que ofrecían las novedades y progresos de la ciencia médica, sin olvidar, obviamente, los libros antiguos y que constituyeron los cimientos de la asistencia sanitaria.

 

Selección del texto de en la presentación del Specimen fasciculus

 

(Traducción)

DEPARTAMENTO DE GUERRA, OFICINA DEL GENERAL CIRUJANO,

Washington, D.C.,1 de febrero de 1876.

General: Tengo el honor de enviar la siguiente muestra de un catálogo de lo que ahora se puede llamar propiamente la Biblioteca Médica Nacional, hasta ahora conocida como la Biblioteca de la Oficina (Departamento) del General Cirujano.

El catálogo completo, del cual esto es una muestra, está casi listo para la prensa, y se espera y se cree que resultará de interés práctico y valor tanto desde el punto de vista bibliográfico como para el uso inmediato de la colección con lo que se relaciona ...

El ejemplar presentado es de un catálogo combinado de materias y autores, dispuestos en orden del diccionario bajo un único alfabeto. El catálogo completo del plan actual sería de cinco volúmenes de unas mil páginas cada uno.

Muy respetuosamente, su obediente servidor,

JOHN S. BILLINGS, Cirujano asistente U. S. A.

 

Incremento de los fondos bibliográficos de la “Library of the Surgeon-General's Office” (Biblioteca del Departamento del General Cirujano)

Los orígenes de la biblioteca comenzaron en 1818, con la creación del Departamento médico del ejército y la designación como responsable de la misma del General cirujano, Joseph Lovell. Los primeros libros fueron aportados a la colección por el propio Lovell, y fueron “las semillas de lo que eventualmente se convertiría en la biblioteca biomédica más grande del mundo” (Koyle 2016).

Con el correr de los años la colección fue aumentando progresivamente. Y de los 2.282 volúmenes existentes en 1865 se culminó el periodo de Billings, en 1895, con más de 619.000 volúmenes, en los que se incluían libros, manuales, folletos, pasquines y otro material informativo sobre medicina y sanidad de todo el mundo.



En la nueva sala de la biblioteca, 1887.  Fuente: Ann Rothfeld. A New History of NLM: The “Old Red Brick”

                   En: https://circulatingnow.nlm.nih.gov/2017/07/20/new-history-of-the-nlm-the-old-red-brick/

 

Durante el tiempo en que Billings dirigió la biblioteca pasó de ser un pequeño centro de apoyo a ser una de las principales bibliotecas médicas de todo el país, incluso con proyección internacional. Tras Billings vino un lento declive, pero no deja ser, incluso en la actualidad, un centro de referencia nacional para la medicina en el ejército de los Estados Unidos.

 

La ciencia (médica) abierta de Billings

Ya hemos apuntado los tres pilares de su propuesta para facilitar las consultas bibliográficas: el Specimen… se presentó en 1876; el Index Catalogue es una colección que está constituida, primeramente, por 16 volúmenes publicados entre 1880 y 1895 (Laboisier 2017), y el Index Medicus desde 1879. Este gran fondo documental fue adquiriendo una enorme consistencia con publicaciones tanto norteamericanas como extranjeras.

 

El Index-Catalogue

Los fondos de la biblioteca aumentaron constantemente. Billings vio la necesidad de que los libros y documentos fueran catalogados y abiertos a la consulta de manera amplia y que se pudieran buscar fácilmente las materias y los temas requeridos por los usuarios, cosa que nunca había sido posible anteriormente. Billings inició una herramienta de búsqueda moderna y asombrosamente útil: el Index Catalogue of the Library of the Surgeon-General's Office.Que contiene, incluso citas de más de quinientos años de antigüedad. Es la primera formasistemática de organizar el conocimiento científico de la medicina, facilitando la búsqueda por temas, autores o títulos. Engloba, así mismo, miles de referencias y citas bibliográficas por primera vez recogidas en una publicación (Reznick 2014).
  
        Este repertorio fue publicado continuamente hasta el año 1961, y está formado por cinco series consecutivas: serie 1, 16 volúmenes, 1880-1895; serie 2, 21 volúmenes, 1896-1916; serie 3, 10 volúmenes, 1918-1932; serie 4, 11 volúmenes, 1936-1955. (Greenberg y Gallagher 2009).

 

El Index Medicus

El catálogo denominado Index Medicus comenzó a publicarse de forma mensual a partir de enero de 1879 (Reznick y Koyle 2017, 28). La finalidad de este Índice fue agilizar aún más las consultas de las materias sanitarias indexadas y los profesionales aprendieron lentamente a valorar este documento (Labosier 2017). Este repertorio bibliográfico estuvo vigente hasta el año 2004.

 

Portada del Index Medicus

Nos dicen los expertos que han estudiado ambos corpus documentales que el Index Catalogue incluye en su indexación artículos de revistas seleccionados de forma individual, pero queel Index Medicus aporta en su páginas el contenido de otras revistas. Ambos repertorios son componentes esenciales en la investigación integral de la literatura de las ciencias de la salud (Greenberg y Gallagher 2009, 113).

 Otras tareas de Billings

Esta tenaz dedicación de Billings no lo eximió de otras tareas, a las que se dedicó con similar ímpetu en su labor de gestión sanitaria. Así, supervisó el equipo y los gastos médico-sanitarios; participó activamente en la selección de profesionales y recursos médicos, además de las publicaciones del departamento. Cooperó en las consultas para la construcción del hospital John Hopkins, de Baltimore en el estado de Maryland, y ostentó el cargo ejecutivo de vicepresidente de la Junta Nacional de Salud, una agencia creada por el Congreso de los Estados Unidos para la prevención de las epidemias (Reznick y Koyle 2017, 27).

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 Francisco Guerra Pérez-Carral ** (1916-2011)

Ya hemos indicado, al inicio de este episodio, una frase que estimamos muy significativa de lo que debería ser el progreso de las ciencias y las técnicas de cualquier país. Eso sí, no busquemos culpables, pues la responsabilidad es de todos los ciudadanos, incluido los del tiempo presente.

Recordemos nuevamente lo que decía Guerra: «… el medio más adecuado de promover el florecimiento de la ciencia española es la formación de inventarios bibliográficos…» (Guerra 1973, 13; Sánchez 2007).

Son estas palabras de nuestro bibliófilo las que inician este episodio y este apartado, recordando a su paisano, el historiador y escritor Marcelino Menéndez Pelayo. Palabras que entristecen, dada la situación científica de este país; palabras que, a su vez sirven para demandar el apoyo a la ciencia y reivindicar la labor de actualización bibliográfica que bibliotecarios, científicos e investigadores llevan a cabo de manera silenciosa en sus estudios y trabajos científicos, y que deberían ser aprovechados adecuadamente para el progreso de la sociedad ***.


(**) A este personaje se le han hecho algunos pequeños homenajes de reconocimiento, y poco más, cuando debería ser considerado “casi un héroe” (claro, que a los verdaderos héroes casi nunca se les reconoce, sino que, sobre todo, se les ignora. En el mejor de los casos se les hace un acto de consideración en su pueblo, y punto). Y digo que fue “casi un héroe”, incluso me quedo corto. Pues, Francisco Guerra destacó por su compromiso con los enfermos, por su solidaridad con la gente, por una vida dedicada a la asistencia, a la docencia, a la investigación médica en beneficio de la sociedad. Insisto, lo triste es que hay muchos más héroes  que son ignorados.

(***) En este sentido, y continuando con esta reflexión, diría que tal vez tengamos, como sociedad, lo que nos merecemos (no reparto culpas a unos u otros), sino que creo que la responsabilidad del escaso avance técnico y científico es de todos, incluyendo, nuevamente, a la sociedad actual. No obstante, y para descargar la mala conciencia y remordimiento que podamos sentir, son, posiblemente, las fuerzas económicas y políticas que han regido, desde siempre, las que, buscando otras cosas, han obviado la misión de creación, ayuda y progreso social de la cosa pública, de la «res pública». ¿Acaso puede parecer exagerada la reflexión? Tal vez puede ser exagerada, o no.


El compromiso y el periplo (exilio y regreso) de un bibliófilo

Solía decir Guerra:

«Creo que mi amor por los libros antiguos surgió el día de mi cumpleaños de 1931… tuve la fortuna de conocer a varios médicos bibliófilos que estimularon más aún mi amor por los libros…» (Guerra 2007).

                El compromiso político y social tal vez sea el más significativo de los valores que marcan la vida de este hombre: primero, como alumno de medicina militando en movimientos estudiantiles y sociales: la FUE (Federación Universitaria Escolar), que surgió en 1926 como respuesta a la política universitaria de la Dictadura de Primo de Rivera.

En segundo lugar, por su participación durante la guerra civil como médico, creando un hospital de campaña en un pueblo de León, de curioso y saludable nombre: Villa sana de Mena. Con el grado de Mayor fue jefe del hospital de Montjuic en Barcelona, donde su trabajo durante el periodo de la guerra fue una entrega total a los pacientes y heridos, además de la investigación que no dejaba ni un momento y que fue reconocido por las instituciones académicas sanitarias:

«La mención que por el trabajo sobre los «Pies helados» me dio la Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya i de Balears es una muestra del estudio que a diario hacía en el hospital de Montjuich. No tuvimos que amputar ni un solo pie de todos los heridos que recibimos de Teruel. Estaba entregado en cuerpo y alma a los heridos, trabajaba 24 horas…» (Calbet 2012, 272).




 

Nombramiento de Mayor-médico

 

En tercer término, este compromiso le llevó, tras la guerra civil, a México exiliado en el verano de 1939, gracias a la política de ayuda a los españoles del presidente Lázaro Cárdenas, tras el rechazo norteamericano de no acoger a los refugiados españoles ****. En México, Guerra fue recibido como docente e investigador en la universidad por su destacada formación médico-farmacológica. Investigó en humildes condiciones en un laboratorio montado con escasos recursos, pero con ilusión y muy buenas ideas en la Escuela de Medicina.

En cuarto lugar, involucrado en el progreso de la medicina, intensificó su trabajo con la salud mediante investigaciones y escritos científicos sobre la farmacología y la historia.

Un quinto compromiso de Francisco Guerra se ha de señalar para con los alumnos en las universidades de México, de Norteamérica y del instituto Wellcome de Londres (en esta institución permaneció entre 1962 y 1969). Centros en los que desarrolló una importante labor como profesor e historiador de la medicina.

En sexto lugar, se ha de subrayar su regreso a España para el beneficio de la ciencia médica hispana:

«Abandoné entonces Londres y llegué al puerto de Bilbao en agosto de 1973 con doscientas cajas de libros y dos más de duplicados. Recuperé pronto la posición profesional, primero en la industria farmacéutica y luego ya, libre de leyes contra los vencidos, en la universidad española» (Guerra 2007, 8).

Por último, destacamos la entrega de su sabiduría, conocimiento y lecciones a las Universidades españolas de Alcalá y Cantabria; así como la donación de su rico patrimonio cultural y científica a la Universidad Complutense (Sánchez 2006; Mazana s/f.).

 

(****) No obstante, nuestro personaje llegó a Estados Unidos y enseñó medicina e historia de la medicina en las universidades de California desde 1956 y de Yale en 1959.

 

Sus obras y su colección

Como amante de los libros se le comparó con su paisano Menéndez Pelayo, señalándole como “heredero de la aptitud intelectual y del afán bibliófilo” de este personaje. Aptitud y también actitud, pues ambas cualidades (tanto la capacidad como la disposición de ánimo para hacer cosas y ayudar) están demostradas en la personalidad y acciones de Guerra Pérez-Carral. Su pasión por los libros lo llevó a reunir valiosas colecciones de textos y documentos antiguos de medicina y ciencias, también de historia y de filosofía.

Expondremos brevemente su obra para la medicina y para la historia, como ciencias de la vida *****. Su amplio repertorio de escritos y documentos constituyen una entrega humanitaria y solidaria a la sabiduría y a la sociedad. Escribió más de 70 libros y monografías, así como más de 300 trabajos y artículos, que abarcan temas científicos, educativos, formativos, sociales e históricos. Además de sus escritos de investigación y docencia para la farmacología, como sus Métodos de Farmacología Experimental (1946) y el Manual de Farmacología (1951).

Entre sus trabajos e investigaciones destacan diversos estudios sobre drogas naturales americanas; el control hipotalámico de los antipiréticos; el mecanismo de acción de los digitálicos; la liberación encimática de fósforo; la valoración y efectos de los salicilatos y las drogas alucinógenas. En toda su obra, y se podría decir que también en sus acciones, queda patente su compromiso político y social con el saber médico de los tiempos pretérito, presente y porvenir.

En sus investigaciones sobre la historia de la medicina en la América hispana y en Filipinas aportó profundos conocimientos de aquella realidad pretérita y de los estudiosos que enriquecieron el saber científico antiguo. Guerra nos explica cómo Monardes vindicaba los remedios de los indígenas americanos; también comentó los estudios de la flora del siglo XVI, de Charles L’Ecluse; y la naturaleza (Agustín Farfán) de aquellos territorios desde los tiempos de la conquista; ilustró a los lectores sobre las propiedades de las plantas, según Sebastián Bado, como la corteza de la quina, el palo, etc.; el estudio de las aguas de América, en Querétaro, que hizo Fray Pablo de la Purísima Concepción Beaumont (también conocido como Juan Blas), médico del siglo XVIII, y otros trabajos históricos.


(*****) En alguna ocasión ya hemos dicho que la historia es la ciencia de la vida; insistimos, una ciencia de la vida del ser humano sobre la Tierra; y máxime cuando indagamos sobre la historia de la medicina.


Sus palabras: en libros, textos y documentos

La terminología de sus obras nos señala su afán didáctico y formativo, su deseo de difundir la investigación. De modo que en sus títulos aparecen las palabras: educación, bibliografía, historiografía, métodos, manual, biblioteca, bibliographie, etcétera, que son términos ilustrativos de esa intención que anuncian lo que vamos a descubrir en las páginas de sus libros y artículos.

 

Algunas de sus obras

 

-La bibliografía de la historia de la medicina mexicana, 1949,

-Historiografía de la Medicina Colonial Hispanoamericana, 1953,

-Nicolás Bautista Monardes, 1961,

-Historia de la materia médica Hispanoamericana y filipina, 1973,

-Las medicinas marginales, 1976,

-Las heridas de guerra, 1981,

-Francisco Hernández, 1981,

-fray Blas de la Madre de Dios, 1984,

-El hospital en Hispanoamérica y Filipinas, 1492-1898, 1994,

-Bibliographie medicale des Antilles Françaises, 1765-1805, 1994,

-Bibliotheca Médica Americana et Philippina, 1998,

-Epidemiología americana y filipina, 1492-1898, 1998,

-Bibliografía médica americana y filipina, 1999,

-La Medicina en el exilio republicano, 2003.


 

Algunas de las portadas de sus libros

 

Colección personal

En lo que respecta a su biblioteca personal, compuesta por más de 4.500 obras de todos los tiempos, incluye fabulosos libros incunables, manuscritos y publicaciones más modernas. En la actualidad forman parte de la biblioteca histórica «Marqués de Valdecilla» y del Catálogo Cisne de la biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid. (Magán y Torres s/f.)

Si echamos un poco la vista atrás, podremos recordar una curiosa idea del bibliófilo Hernando Colón: “anotaba dónde y a quién le había adquirido el libro, así como el precio que pagó por él. ¿Acaso es un detalle que tienen los bibliófilos en la manera de buscar y adquirir sus libros? También son reseñables las diversas anécdotas que nos relata Guerra acerca de la manera en que llegaron a él algunos de libros, y son ciertamente curiosas de leer. De entre la infinidad de papeles y documentos que constituyen el archivo personal del Dr. Guerra se encuentran “numerosas facturas de los libros comprados”, que, según algunos estudiosos pueden ayudar a hacerse una idea, no solo del precio de los libros en cierto momento, sino, también, poder apreciar los curiosos vaivenes en la industria de la compra-venta de los libros, sobre todo de los antiguos. (Torres 2018).

                En su colección se recogen, y así son expuestos, clásicos de la medicina, desde Dioscórides, con su Materia medica y los remedios que se apuntan para cada una de las dolencias; Galeno, Leoniceno, que adaptó los conocimientos antiguos de la medicina al humanismo renacentista; Servet; Vesalio y su obra anatómica; Harvey; Paracelso y la iatroquímica; Malpigi; o la obra de vacunas de Edward Jenner; y tantos otros sabios médicos (Magán y Torres s/f.).

De la historia médica en España, consta el ya citado Vesalio; la obra de Chirino, que rompió con la tradición médica medieval y anunciaba un nuevo tiempo en la atención sanitaria, además escribiendo en castellano; Valverde de Amusco y su tratado de anatomía, continuador de Vesalio; Damián Carbón y sus escritos de obstetricia y puericultura; o Andrés Alcázar, y su obra quirúrgica del Renacimiento (Magán y Torres, Clásico de la medicina, s/f).

 

 

Bibliografía

(bibliografía de John Shaw Billings)

-Chapman CB. John Shaw Billings, 1838.1913: Nineteenth Century Giant. Bull. N.Y. Acad. Med.1987; 63(4): 386-409. 

-Goodman NW. John Shaw Billings: creator of Index Medicus and medical visionary. J R Soc Med. 2018; 111(3): 98–102. doi: 10.1177/0141076818758615.

-Greenberg SJ., Gallagher, PE. The great contribution: Index Medicus, Index-Catalogue, and IndexCat. J Med Libr Assoc 2009; 97(2): 108-113. DOI: 10.3163/1536-5050.97.2.007.

-Koyle KM. $150 for Medical Books 180 Years Later. En: https://circulatingnow.nlm.nih.gov/2016/11/09/150-for-medical-books-180-years-later/

-Kronenfel M, Kronenfeld JJ. Director Jones: Laying the Foundatin for the Natinal Library of Medicine. 2020.   En:https://circulatingnow.nlm.nih.gov/2020/09/24/director-jones-and-the-rise-of-the-army-medical-library/.

-Labosier J. A New History of the NLM: Civil War and the Era of John Shaw Billings. 2017. En:https://circulatingnow.nlm.nih.gov/2017/07/18/new-history-of-the-nlm-civil-war-and-the-era-of-john-shaw-billings/

 -Reznick JS. Indexcat: Search it, Read it, Download it. En: https://circulatingnow.nlm.nih.gov/2014/03/04/indexcat-search-it-read-it-download-it/.

 -Reznick JS., Koyle KM. IMAGES of America US National Library of Medicine. Arcadia Publishing, Bethesda, 2017.

-Rothfeld A. A New History of NLM: The “Old Red Brick”.                                          

En: https://circulatingnow.nlm.nih.gov/2017/07/20/new-history-of-the-nlm-the-old-red-brick/.

 

(bibliografía de Francisco Guerra Pérez-Carral)

 -Bedoya JG. Francisco Guerra, el médico exiliado que triunfó en EE UU. Enseñó Farmacología en la Universidad de Yale y publicó más de 70 libros. En: http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/Francisco/Guerra/medico/exiliado/triunfo/EE/UU/elpepinec/20111209elpepinec_3/Tes

- Calbet i Camarasa, JM. Evocació de la personalitat de Francisco Guerra Pérez- Carral (1916-2011). Gimbernat, 2012; 58: 271-276

-Escritorescántabros.com. Guerra Pérez-Carral, Francisco, (s/f.) [web internet]. www.escritorescántbros.com. En:  http://www.escritorescantabros.com/escritor/guerra-perez-carral-francisco.html

- Guerra F. Médicos españoles en el exilio. (s/f.). Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. En:http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/medicos-espanoles-en-el-exilio--0/html/ffdf0e16-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_4_

-Guerra F. “Introducción [al catálogo de la exposición de Una biblioteca ejemplar: Tesoros de la colección Francisco Guerra en la Biblioteca Complutense]”, en Una biblioteca ejemplar: Tesoros de la colección Francisco Guerra en la Biblioteca Complutense, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2007, págs. 17-24.                                    En: https://eprints.ucm.es/id/eprint/10449/1/CATALOGO_FG_4_Guerra.pdf

 -In Memoriam. Francisco Guerra Perez- Carral. Soy un hijo de la España peregrina, uno mas en la diáspora médica de nuestro tiempo”. [internet] De Aquí y de allá Weblog. (2011). En:http://jignape.wordpress.com/2011/12/02/in-memoriam-francisco-guerra-perez-carral-soy-un-hijo-de-la-espana-peregrina-uno-mas-en-la-diaspora-medica-de-nuestro-tiempo/

 -Magán Wals, JA., Torres Santo Domingo, M. Tesoros de la colección Francisco Guerra en la Biblioteca Complutense. (s/f.) [EXPOSICIÓN]. En: https://biblioteca.ucm.es/historica/guerra

 

-Sánchez Mariana, M. “El doctor Francisco Guerra, bibliófilo”. Pecia Complutense. 2007; 4(6): 1-8.

En: http://webs.ucm.es/BUCM/foa/pecia/num6/Articulos/0602.htm

 

-Mazana, JS. “La Medicina en el exilio republicano”, en Acta Medica (febrero de 2006), págs. 130-138.

-Mazana, JS. Francisco Guerra Pérez-Carral. (s/f.). DB^e (Dicc. Biográfico Español). Real Academia de la Historia.  En: http://dbe.rah.es/biografias/35527/francisco-guerra-perez-carral

-RANM. Guerra Pérez-Carral. Diversos trabajos en Real Academia Medicina de España. 

En:https://www.ranm.es/component/search/?searchword=Guerra%20P%C3%A9rez%20Carral&searchphrase=all&Itemid=403

-Simón-Lorda, D. Médico, historiador, exiliado, republicano: Francisco Guerra (1916-2011). Diario de un médico de Guardia, 2011; blogspot: https://diariodeunmedicodeguardia.blogspot.com/2011/12/medico-historiador-exiliado-republicano.html

 -Torres Santo Domingo, M. El Archivo Personal de Francisco Guerra. 2018. UCM Folio complutense.       En:http://webs.ucm.es/BUCM/blogs/Foliocomplutense/12958.php#.YC06nmcsx95

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