viernes, 31 de julio de 2020

Biblioteca de la modernidad: Juan Fragoso, de Toledo.

Juan Fragoso. Formar al perfecto y prudente cirujano, ciencia en lengua romance

Sería necesario apuntar unas ligeras ideas sobre el Renacimiento, que fue una época notable en el desarrollo humano (como la mayoría de las etapas históricas). El Renacimiento fue un periodo lleno de trascendentales cambios.

El humanismo, la medida del ser humano en todos los aspectos ponderables de la vida, fue el ánimo y la esencia que impulsó las acciones y el pensamiento de los grandes hombres* de aquellos tiempos: los siglos XV y XVI. Y, cuyo interés abarcaba todo un amplio espectro de saberes y conocimientos: desde lo esotérico y espiritual (u oculto) hasta lo más técnico y científico, incluido el arte, la literatura, también lo político, lo económico y lo social.

(*) Y, aunque es menos conocido, también de las grandes mujeres.

En los estudios a posteriori del Renacimiento queda patente una especie síntesis del propósito y de la reflexión histórica: los renacentistas pretendían el conocimiento de los tiempos pasados, para el entendimiento y para las acciones que deseaban llevar en el presente, además de que pensaban en la perspectiva del futuro. Pero, además, consideraban la íntima relación en el análisis y estudio de todas las acciones humanas, ya fueran políticas, sociales, económica y, en nuestro caso concreto, médico-sanitarias (refiriéndonos, también, a los cuidados de enfermería, incluso, o, si me apuran, las acciones humanas que podríamos llamar socio-sanitarias.

El Renacimiento fue un tiempo de impulso de una medicina más científica, en el que evitaron, en la medida de lo posible, el pensamiento mágico-religioso de tiempos anteriores. Fomentando “la revisión crítica de los conocimientos adquiridos” de los tiempos pasados (Sacristán y Gutiérrez, 2013: 15).


Logotipo que avala el proyecto

Señalemos que una parte relevante de este proyecto De Antiquis Libris Sanitate*, concretamente la que hace referencia a los libros y documentos de los sabios médicos de Castilla La Mancha (España), están avalados por la Unión Europea en el proyecto de preservación del patrimonio cultural de Europa, y cuenta con el sello de “2018, año europeo del patrimonio cultural”. 

(*) Proyecto de investigación apoyado por la Gerencia de Atención Integrada de Ciudad Real, Hospital General Universitario de Ciudad Real. SESCAM, Servicio de Salud de Castilla La Mancha.

Y siendo Juan Fragoso oriundo de la ciudad de Toledo y habiendo trabajado a favor del conocimiento médico-sanitario, durante el Renacimiento español, publicando numerosas obras, tanto en latín (la lengua de la ciencia y el saber) como en lengua romance, estimamos que tiene su lugar dentro de este proyecto de recuperación de obras que constituyen el patrimonio cultural de la humanidad, y, por supuesto, en este humilde proyecto de “mini lecturas para la historia de la sanidad”.


Biografía y obras

Nació en la ciudad de Toledo hacia 1530, murió en Madrid en 1597. Estudió en Alcalá de Henares, finalizando como bachiller en medicina. Profesión que ejerció en Sevilla. Hacia 1570 fue reclamado por la corte de Madrid para el cuidado médico de la familia de Felipe II (Fresquet, 2002: 254; García Jauregui, 2010)

Con una “sólida formación intelectual”, Juan Fragoso fue un destacado médico, cirujano y botánico. La variedad de sus obras así nos lo demuestran. Junto a célebres cirujanos de aquel siglo XVI, practicó lo que se vino a llamar el «galenismo humanista»: una especie de reforma en las prácticas y estudios médicos favorecida por los trabajos de Andrés Vesalio, quien también formó parte del grupo de médicos del rey (Fresquet, sin fecha: DB^e: Diccionario Biográfico español. Real Académica de la Historia).  

De este sabio toledano, eminentemente didáctico, se conocen cinco importantes libros:

- Catalogus simplicium medicamentorum, quae in usitatis huius temporis compositionibus praesertim Mesuaei & Nicolai aliorum penuria inuicem supponuntur, tum ex Dioscoride, Galeno, Actio & Paulo, tum etiam es Arabibus. Antiballomena Graecis dicuntur, & nostrae aetatis medicis, Quid pro Quo (Catálogo de medicamentos simples), 1566.

- Erotemas chirurgicos en los que se enseña todo lo mas necessario del arte de cyrurgia, 1570.

- Discursos de las cosas aromáticas, árboles y frutales, y de otras muchas medicinas simples que se traen de la India Oriental, y sirven al uso de medicina, 1572.

- De succedaneis medicamentis liber denuo auctus Ioanne Fragoso Toletano Medico & Regiae Maiestatis chirurgo autor. Eiusdem animadversiones, in quamplurima medicamenta composita, quorum est usus in Hispanicis officinis (Sobre los fármacos sucedáneos, libro nuevo ampliado de Juan Fragoso toletano, autor, médico cirujano de su Real Majestad.  Con sus observaciones, con innumerables ejemplos de medicamentos compuestos, que se utilizan en las farmacias españolas). 1575.

-Cirugía universal, imprenta de Juan Gracián, Sevilla, 1580.

Las aportaciones de este médico fueron, como se aprecia en los diversos títulos de sus obras, de variado y profundo conocimiento sanitario, desde la farmacología a la cirugía, pasando por una amplísima descripción de toda la materia médica, incluida la medicina legal, especialidad donde es considerado iniciador por sus contribuciones a las declaraciones de los cirujanos para ayudar a la justicia.

 

La lengua vulgar como bien social

Con un gran intelecto, Fragoso utilizó, tanto la lengua científica de la época, el latín, como escribió en lengua romance algunas obras de la ciencia médica. En palabras del propio Fragoso:

«Esto es pues lo que siempre he deseado, sacar un libro que tratasse de formar un perfecto Cirujano, y donde tenga recopilado todo lo que le pertenece para tener recogida la memoria... si bien conuertidos de Latín en Romance… Y por proveer al bien común de nuestra nación española, al qual todos tenemos obligación, saque a la luz este libro en vulgar Castellano, porque aunque es verdad que la nueva prematica obligue a los Cirujanos a ser Latinos y Médicos, ay muchos Romancistas que les será necessario tener libros de su facultad en lenguaje que puedan entender. Quanto y más, que a los doctos españoles que professaren cirugia, más natural les será el Romance con que se criaron que no el Latín, el qual como cosa advenediza no es tan fácil ni gustoso. Ni es justo dezir que porque fuera entendido de menos este libro, por esso no avia de estar en Romance, porque es embidia que el bien no sea común a todos; y tanto más sea quanto al bien es mejor. Y si porque a nuestra lengua la llamamos vulgar imaginan algunos que no podemos escribir en ella sino vulgar y baxamente, es grandissimo error, que Platon escribió no cosas vulgares en su lengua vulgar, y no menores ni menos levantadamente las escrivio Ciceron en su lengua, que era vulgar en su tiempo»

La lengua vulgar de su ciencia, el castellano, la entendía como bien social, y también didáctica, en una doble vertiente: primero, para los profesionales de la sanidad, como ya se ha apuntado, a los cirujanos romancistas; y segundo, “que el bien sea común a todos…”. En este sentido del uso y defensa de la lengua vulgar hay que señalar que Fragoso, junto con otros sabios de la medicina, contribuyó notablemente para establecer una mayor precisión terminológica al léxico anatómico, aumentando, en este sentido, en prestigio científico de la lengua (Garcia Jauregui, 2010).

 

 «Cirvgía Vniversal»  

En su magna obra nos encontramos estudios y análisis de anatomía, cirugía, descripciones de enfermedades y remedios, explicación de medicamentos simples o compuestos y sus indicaciones y riesgos. Este libro tuvo varias ediciones a lo largo de los siglos XVI y XVII, fue incluso traducida al italiano. Nosotros utilizaremos la edición de 1627 (obra póstuma) Cirugia universal, aora nuevamente añadida, con todas las dificultades, y cuestiones, pertenecientes a las materias de que se trata. Iten otros quatro tratados, el primero es una suma de proposiciones contra ciertos auisos de Cirugía. El segundo, de las declaraciones, acerca de diuersas heridas y muertes. El tercero, de los Aphorismos de Hipócrates tocantes a Cirugía. El quarto, de la naturaleza, y calidades de los medicamentos simples. Madrid: imprenta de la viuda de Alonso Martin, 1627.


Portada Cirugía Universal 1627


En cuanto a la estructura de esta obra es el propio título el que nos la ofrece, viene a ser una especie de índice de los temas que se van a desarrollar dentro del libro, eso sí, luego se subdividirá a su vez en tratados, libros y capítulos. Incluye cuatro tratados: «Suma de proposiciones contra ciertos avisos de la cirugía… declaraciones sobre heridas… y muertes…», el análisis de los «Aphorismos de Hipócrates tocantes a la cirugía… y un tratado sobre «la naturaleza y calidades de los medicamentos simples».

Esta soberbia edición de la Cirugía Universal de Fragoso contiene (aún no sabemos bien el porqué) un tratado del profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, Francisco Diaz, sobre enfermedades del aparato urinario “dividido en tres libros”, a saber: Libro primero de enfermedades de los riñones, Libro segundo de enfermedades de la vejiga y el libro tercero sobre las “carnosidades de la verga”. 

Diversas especialidades médicas han sabido aprovechar sus enseñanzas, la elocuencia de sus consejas y “cuestiones de materia médica”. En conjunto, el libro de Fragoso es una revisión y actualización de las ediciones anteriores. Tuvo varias reimpresiones. La que utilizamos, en esta ocasión, es la séptima, (“sexta edición”, se indica en el prólogo “al lector”). Así se expresan nuevos añadidos, por estos motivos esta edición trata de ser una puesta al día, así como una corrección de errores de publicaciones anteriores (“enmendada”).

 

Sobre el ojo y la vista

Entre los variados y diversos temas que toca el autor, que viene a ser la metodología expositiva de todos los libros médicos de aquellas épocas, analizando todo desde la cabeza a los pies, hemos seleccionado, para esta mini lectura, algunos párrafos, que hemos considerados curiosos o interesantes por los conocimientos que manifiesta el autor. Así, en el capítulo XI, del primer tratado, nos habló Fragoso en los siguientes términos:

«Entre las partes que valen mucho para el servicio, dulçura (sic), y obras humanas, las principales, como dize (sic) Aristóteles, son los ojos, por ser instrumentos de la vista, obra tan estimada del os hombres: están metidos en una concauidad (sic) redonda, que llamamos la cuenca del ojo…» (Fragoso, 1627: 41-42)

Se preguntaba Fragoso sobre si el sentido de la vista reside en el propio ojo o es regido por el cerebro:

«Si la vista se haze (sic) en el ojo, o en el celebro?

Presupuesto que la virtud sensitiva comunicada del celebro a los ojos, no es diferente de la que se comunica a los oídos, y a la nariz, sino que la misma (según la comodidad del instrumento) aquí ve, acullá oye, y en otra parte huele, se ofrece una consideración curiosa, si la vista es obra del ojo, o si este sentido se hace en el celebro, como dixo (sic) Galeno, del olfato: y que las especies de las cosas visibles vayan por los ojos, las de los sonidos por la orejas, las de los olores por las narizes (sic), las de los sabores por la lengua, las de las calidades tangibles por todo el cuero, como pensaron algunos Filósofos, y entre los Médicos Manardo, el qual (sic) afirma, que aunque según Galeno, el oficio del ver se atribuya principalmente al humor Christiano (sic) (¿cristalino?), pero que la perfecta,  consuma vista, como las obras de los sentidos, se perficionan (sic) en el celebro. Más, bien mirado, parece dislate, que el humor Christiano (sic) (¿cristalino?) sea instrumento propio del ver, y que no se haga en el la vista…» (Fragoso, 1627: 176)

Para concluir esta selección de texto sobre el sentido de la vista un último apunte sobre la denuncia del ‘intrusismo profesional’ que había en las profesiones sanitarias de aquellos tiempos. De manera que se habla, en el caso de las dolencias oculares, de los “batidores de catarata” que trabajaban las operaciones de cataratas («abatir cataratas») sin adaptarse… al correr de los tiempos, diciendo, además, que se trata de una “cura propia de los oculistas, y de gente que anda vagando de lugar en lugar, y es de cirujano prudente dexársela (sic) a ellos”, mientras los médicos se mantienen al margen de esta ignorante práctica (el subrayado es nuestro), en aras de la buena ciencia (Sánchez, 1964: 32).

 

Relación médico–paciente:

La variedad de aspectos de la atención sanitaria que toca Fragoso en su obra nos lleva a la idea de la “bioética en la medicina”, ya que se plantea en este libro un interesante debate sobre la conducta apropiada a seguir por el profesional sanitario con el enfermo: ¿Qué es preferible para el paciente?, ¿qué se le diga que es imposible su curación, o que se le den falsas esperanzas de recuperación?

Se sabe, por diversos estudios históricos, que social y profesionalmente los médicos en la Antigüedad reconocían en el ejercicio de su arte y su ciencia, límites para la recuperación de algunos enfermos y, ciertamente, el afectado era abandonado a su suerte. Sería, tal vez, una atroz franqueza reconocer que la curación del paciente era imposible, que se iba a morir y, en consecuencia, los sanadores no hacían nada, sino recurrir a la divinidad.  

Lo que se desprende de este apartado del libro Fragoso es que apela a la sabiduría de sabios antiguos y aconseja “manipular” hábilmente al enfermo para predisponer su ánimo de manera favorable a la sanación, no decimos que utilice la mentira ni un placebo o sucedáneo mental. Lo que señala Fragoso es saber persuadir al enfermo hacia la curación, y que un buen estado de ánimo puede favorecer la recuperación. Eso sí con la adecuada atención médica y sanitaria.

«Esta solercia *, y virtuosa cautela, que dezimos auer usado Iuan de Vigo, con su Pontífice, fue ocasión algunos Médicos (uno fue Francisco Valeriola) de poner en disputa, si es cosa decente, que engañemos a los enfermos por la salud: Por lo qual escriue Celso, que es de Médico sabio, si conoce algún miedo al enfermo halagarle con razones prouables. Damasceno passó más adelante, mandando que siempre prometamos salud al enfermo, aunque nosotros desconfiemos della, porque el temperamento del ánimo siempre está asido de la enfermedad del cuerpo. No solamente conuiene dissimular muchas cosas por la salud del enfermo, sino que a vezes le engañemos para que con nuestra industria pueda sanar.»

(*) Solercia: habilidad o astucia para hacer una cosa.

 

Evacuaciones para extraer los malos humores y equilibrar el cuerpo

                                                 

«Los géneros de evacuaciones que usamos comúnmente en la Medicina y Cirugía son estos: Sangría, Purga, Vómito, Ventosas, Sanguijuelas, Baños, Clysteres, Sudor, Exercicio, Fregamiento, Escopedina, y Dieta…

»Destas euacaciones las más principales y famosas son las sangrías, y purgas, las quales a cerca de Galeno se llaman remedios mayores.

»El más seguro entre los dos es la sangría, como dize Galeno, porque está en nuestramano para quando queremos, lo qual no es en la purga, que vna vez tomada, y remouidos los humores, no los podemos bien atajar. Sangría es euacuación vniuersal de todos los humores juntos, acrecentados en la cantidad, como dize Auicena, o como dixo mejor Galeno, es euacuaciones que indifierentemente vazía todos los humores. Siendo menester sangría y purga, se ha de hacer primero sangría (como manda Galeno) …» (sic) (Fragoso, 1627: 407)

 

De la medicina legal.

Una de las labores por las que se requería la experiencia y hacer de los cirujanos era, y es en la actualidad, el peritaje judicial. De aquí que una de las teorías que expresa Fragoso en su libro es la manera en que se debían conducir los cirujanos en sus testimonios cuando eran solicitados por un juez.

Sabemos que ya desde los tiempos medievales se regulaban legalmente las declaraciones judiciales de algunos profesionales de la sanidad (cirujanos y barberos-cirujanos). Pero fue durante el reinado del emperador Carlos V (Carlos I de España) cuando el cuerpo legal se extendería por todo el imperio partiendo en el 1532 desde el territorio germano la conocida como Constitutio Criminalis Carolina, también denominada de diversas formas: CCC, Carolina, Lex Carolina, Peinliche Halsgerichtsordnung Karls V (Fuente: Criminología y Justicia).

Esta Constitutio Criminalis Carolina se inspiró, en periodos y corpus legales anteriores del espacio alemán, y hemos de considerar que había una perentoria necesidad de una reglamentación para los temas de medicina legal. Pronto fue acogida por otros monarcas europeos, y así fue recogida por Fragoso en la actividad médico-sanitaria en España.



 

«Porque no les quede que desear a los Cirjujanos, me parece escriuirles vna breue instrucción para poderse valer con los jueces, y ministros de justicia, ora se trate de muerte, ora de enfermedad, ora de flaqueza, y depreuación en algún miembro. Para lo qual conuiene que sean cautos en el pronosticar, porque muchas vezes son dudosos los fines de las enfermedades, por la variedad del sujeto que curamos, e incertidumbre de los humores, en su especie y mouimento…» (Fragoso, 1627: 539)

En las páginas siguientes nos explica Fragoso la manera en que se debe orientar el testimonio profesional de los cirujanos ante la autoridad judicial que precise de sus servicios:

«Como ha de declarar el Cirujano sobre la muerte de algún herido.»Lo primero que el Cirujano ha de declarar acerca de la muerte de algún herido, es el día que murió después de la herida; porque tienen los Legistas ciertos días determinados, dentro de los quales si la muerte el herido, atribuyen la muerte a la herida, y el rego paga la pena del talión, como ellos dicen, que es pena de tanto por tanto. Después se diga el método que se ha tenido en la cura, no dexando de decir en vniuersal las cosas ordenadas para la salud del enfermo…» (Fragoso, 1627: 568)

Los medicamentos simples

Sobre los medicamentos, en esta ocasión hablaremos de los simples, nos muestra Fragoso un nuevo tratado en su libro de Cirugía universal. Ciertamente tiene otros libros que nos hablan de las propiedades, cualidades y “aromas”, de los medicamentos procedentes del reino vegetal, o bien, en otros momentos escribió acerca los medicamentos compuestos. En esta parte del libro se trata, como el mismo título indica de “la naturaleza, cualidades, y grados de los medicamentos simples. Aora (sic) nuevamente añadidos por el licenciado Iuan Fragoso; y para más claridad puesto en el orden del A.B.C.”, o sea en orden alfabético.                                                    

«No solamente la importunidad * y demanda de los Cirujanos, pero también la necesidad de dotrina me ha forçado a componer este tratado de los medicamentos simples, y de sus complexiones; porque como dixo Galeno, el conocimiento dellos es muy necesario, assi para la compostura de muchos, como para el buen vso de los que se han hallado, y descubierto. Dizese medicamento simple a diferencia del compuesto; porque simple es el que según su naturaleza es sincero, y sin mezcla de otro, como el vinagre. Compuesto se dieze el que se compone de otros medicamentos simples, como vnguentos, emplastos 

»Y porque de las calidades de los medicamentos, las que principalmente se con consideran son los quatro que los Filósofos llaman primeras, es a saber, calor, frialdad, humedad, y sequedad, hemos de presuponer, según el mismo Galeno, que medicamento templado se llama el que ni calienta, ni deseca, ni enfría, ni humedece, y el que ni es caliente, ni frío, ni humero, ni seco… » (sic) (Fragoso, 1627: 617, aunque hay una errata y pone 577)

(*) importunidad, aquí entendida como oportunidad por necesidad.

 

La «triaca de los rústicos», el ajo

En esta mini lectura apuntaremos algunas curiosidades de uno de los simples utilizados en medicina a lo largo de la historia. De las decenas de medicamentos simples que Fragoso recoge en este tratado, escogemos un ejemplo significativo: el ajo. Un elemento culinario básico en la cocina española que, en este caso, es considerado por sus saludables propiedades desde épocas antiguas. Y diría más, en la actualidad se están realizando investigaciones con las propiedades del ajo en numerosas dolencias.








El ajo en la teoría humoral


«Ajos.  Galeno dize, que el ajo consume las ventosidades, y que conuiene comerle al que tiene dolor de tripas, como es hijada y cólica, no auiendo calentura, y que es triaca de los rústicos, y que no da sed. Aplicado por de fuera haze llaga, y no dentro quando se come, porque3 no se detiene, y porque se mezcla con las otras viandas. Son Calientesy secos en el quarto grado.» (sic) (Fragoso, 1627: 620)


En esta imagen (un estudio realizado anteriormente) lo que deseamos destacar de la explicación de Fragoso es la relación de su descripción con la teoría humoral, desarrollada por los sabios médicos desde la Antigüedad, y vigente en las prácticas médico-sanitarias de diversos países europeos, incluso hasta ya entrada la Época Contemporánea. 


 

Bibliografía

- Cotallo JL. Esteban M. La catarata en la historia de la humanidad (de la prehistoria al siglo XX).                                     En: https://docplayer.es/54796071-La-catarata-en-la-historia-de-la-humanidad-de-la-prehistoria-al-siglo-xx.html

- Criminología y Justicia.                                                                                                                                                        En: http://www.cj-worldnews.com/spain/index.php/es/itemlist/tag/Lex%20Carolina

- Fragoso J. Cirugia universal, aora nuevamente añadida, con todas las dificultades, y cuestiones, pertenecientes a las materias de que se trata. Iten otros quatro tratados, el primero es una suma de proposiciones contra ciertos auisos de Cirugía. El segundo, de las declaraciones, acerca de diuersas heridas y muertes. El tercero, de los Aphorismos de Hipócrates tocantes a Cirugía. El quarto, de la naturaleza, y calidades de los medicamentos simples. 7ª ed. Madrid: imprenta de la viuda de Alonso Martin; 1627.

- Fresquet JL. La práctica médica en los textos quirúrgicos españoles en el siglo XVI. DYNAMIS. Acta Hisp Med Sci Hist Illus 2002; 22: 251-277.

- Fresquet JL. Juan Fragoso. En: Real Academia de la Historia. Diccionario biográfico español [DB^e].                       En: http://dbe.rah.es/biografias/19374/juan-fragoso

- García Jauregui, C. La formación de la terminología anatómica en español (1493-1604). [Tesis doctoral]. Salamanca: Universidad de Salamanca; 2010.

- Sacristán JA. Gutiérrez JA. “El porqué de este libro. La lección magistral. Andrés Laguna”. En: Sacristán del Castillo JA. Gutiérrez Fuentes JA. (coord.) Andrés Laguna, un científico español del siglo XVI. Madrid: Fundación Lilly-Unión Editorial S.A.; 2013.

- Sánchez Granjel, L. “Historia de la Oftalmología española”. Cuadernos de Historia de la Medicina Española. Monografías. II. Salamanca: Universidad de Salamanca-Seminario de Historia de la Medicina; 1964.

- Teixidó Gómez F. Los partidarios de la lengua romance en la España científica del siglo XVI. 2013.                                En: http://espanaciencia.blogspot.com.es/2013/05/los-partidarios-de-la-lengua-romance-en.html

 

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